‘La herencia Valdemar’, por Juan Andrés Pedrero Santos
Lunes, Diciembre 21st, 2009
Películas como La herencia Valdemar –lo que es sólo una frase hecha, pues pocas así, por no decir ninguna, se han hecho en las últimas décadas en nuestro país; y no, no me estoy olvidando de El orfanato de J. A. Bayona– inspiran al cronista, comentarista, crítico, ensuciacuartillas, o como queráis llamarle, un planteamiento bien distinto al que surge cuando es necesario enfrentarse a cualquier otra película. En su caso, lo que uno se plantea es si debe analizar al público que va a ir a ver la película –o más bien al que no va a hacerlo–, en lugar de analizar la película en sí misma.
Que Paul Naschy forme parte del reparto no es ninguna casualidad (mucho menos cuando en una escena existe un homenaje explícito y cómplice a su lobuno Waldemar, esta vez con doble v). En aquellos años setenta el citado cineasta cogía las de Villadiego e iba por libre, siguiendo su propio criterio, sus propias inquietudes, sin hacer concesiones de ningún tipo y obviando ese mal crónico que existe en nuestro país, el de infravalorar –por no decir despreciar– lo autóctono; cosa que no se puede entender más que como un complejo de inferioridad grabado a sangre… Leer más

Hoy 


























