Preestreno de ‘San Valentín Sangriento 3D’. Pasión por el cine estuvo allí

Hoy llega a los cines españoles San Valentín Sangriento 3D. Ayer se celebró un preestreno en los Cinesa Proyecciones de Madrid y José Manuel Serrano Cueto y Alberto Quintanilla, director editorial y redactor de Pasión por el cine, respectivamente, acudieron a verla.
Te ofrecemos sus impresiones:
La tecnología 3D, al servicio del terror
La señalada fecha de San Valentín se convierte en terrorífica de la mano del director Patrick Lussier, colaborador de Wes Craven y algo se le ha debido pegar. Aunque San Valentín Sangriento 3D es un remake de otro título homónimo canadiense de 1981, esta nueva propuesta cuenta con una libre adaptación de escritura y con un atractivo mayor concentrado en su visionado en tres dimensiones.
Sí, es una historia tópica, sobada, vista hasta la extenuación y repetitiva en los esquemas de cientos de películas de terror en la que los adolescentes van muriendo de la forma más violenta posible. En esta lo que cambia es que el asesino va vestido con un traje de minero y una piqueta gigante y otro detalle importante: las muertes se van sucediendo para que las salpicaduras de las víctimas parezcan caer en los espectadores de la sala de cine gracias a la tecnología 3D. Sin duda el 3D es clave y está al servicio del terror, dándole un toque a la cinta que permite disfrutarla moderadamente y la salva a medio gas. Si estás pensando verla, la única forma interesante es esta opción, que evita que se pierda el interés totalmente en algunas situaciones en que se envuelve la película.
Arranca regular y luego parece que mejora pero a partir de los quince minutos todo tiene la estructura de un whodunit en el que el único interés es tratar de adivinar quién es el verdadero asesino entre los 4 ó 5 sospechosos posibles. ¿Quién es el minero asesino? ¿Por qué hace lo que hace? Las dos preguntas son lo de menos. El director juega a engañar pero no cuela del todo porque la historia es simplista y algo sosa; reconozcamos al menos que la gracia de realizarla para 3D le suma algún punto salvable.
Lo mejor: La experiencia semi interactiva con el espectador gracias al visionado en 3D (por el efecto tridimensional da la sensación de que la mano ensangrentada de una víctima gotea sangre justo encima de las cabezas de los espectadores).
Lo peor: El guión, la historia, la trama. Algunos ‘muertos’ se nota que son muñecos. La caracterización de los personajes (son iguales diez años antes y diez años después).
Texto: Alberto Quintanilla
Cartel y fotos: Tripictures

El cristal, lo mejor de San Valentín sangriento 3D…
Con la espectacularidad del 3D, las películas más cutres adquieren otro relieve (nunca mejor dicho). Un título como San Valentín sangriento, que no hace sino ofrecer tópicos, clichés, fórmulas repetidas hasta la saciedad desde que el “slasher” es “slasher”, puede enmascarar sus defectos de base (o sea, de guión) con la parafernalia efectista de la nueva tecnología. A los aficionados al género, este “remake” libre de otro título también muy menor, todo sea dicho, no nos ofrece absolutamente nada nuevo, salvo, claro, los resultones volúmenes del 3D, que, en un caso muy concreto (”glutear” quiero decir), anima el cotarro de una manera harto saludable (ains, ese toque erótico siempre bienvenido en el género). Esta “body count”, recopilación de asesinatos nada originales, juega con un asunto muy pero que muy manido ya en el thriller actual: el suspense sobre un asesino ¿con sorpresa?
Un elemento absolutamente trivial, que ni siquiera juega un papel importante en la historia, se ha convertido para quien escribe en el mayor atractivo de esta película. Es una sutilidad, una banalidad para muchos, quizás, pero a mí ha acabado seduciéndome. Me he fijado mucho en ello, seguramente por el hastío general que la película me ha provocado. Más de un bostezo, incluso. Y me refiero al cristal, concretamente al cristal en 3D. Mirar a través de las lunas de los coches, sentir una fuerza poderosa que te lleva a querer atravesarlas, observar los bordes redondeados de los vasos, las aristas de un espejo roto… Este ha sido mi principal placer en esta película: el cristal, capaz de subrayar la profundidad del 3D, de crear huecos, cajas, cubos, espacios aparentemente imposibles en una pantalla plana. Fíjense en el cristal. Háganme caso. Más de uno querrá arrojarles una piedra. La película se lo merece.
Lo mejor: La irresistible atracción del cristal.
Lo peor: Que la chica desnuda no tuviera mejores tetas (¡más de uno hubiera querido morderlas!).
Texto: José Manuel Serrano Cueto.
Cartel y fotos: Tripictures
¡Recuerda que tenemos un sorteo activo de esta película! Regalamos 5 camisetas de manga larga, 5 linternas con sujección para la cabeza y 2 pases dobles para ver la película en una sesión de 3 D de la película.
































Septiembre 13th, 2009 a las 2:07 pm
Lo mejor: que uno de los protas es muy mono..y el hecho de que por él no pasen los años, es un punto a su favor.
Lo peor: el q los q huyen del malo, corran como si la peli estuviese hecha a cámara lenta, que los actores no sepan actuar y x supuesto, el comentario del señor Cueto sobre las tetas de la tía desnuda ya q no destaca entre sus impresiones, el hecho de q la chica tuvo la picardía de ponerse unos buenos tacones como única prenda q le hacían parecer más atractiva compensando así su escasez de delantera
Septiembre 24th, 2009 a las 1:00 pm
La verdad que tengo muchas ganas de verla, sé que va a ser floja pero como decis el rollo de 3D le tiene que dar un punto. A ver si logro convencer a alguien para que me acompañe.