‘Napoleón y yo’, una correcta película pero carente de riesgo donde Bonaparte queda desdibujado
Casi con total seguridad Napoleón Bonaparte es uno de los personajes históricos más fascinantes que existieron a lo largo de los tiempos. Un perfil como el suyo no solo constituye un reto importante si desea trasladarse al cine, sino que además es muy probable que el resultado no satisfaga a todo el mundo. Es lo que le sucede a la coproducción hispano-italiana Napoleón y yo, que llega con tres años de retraso con respecto a su realización y se podrá ver a partir del 7 de Agosto en las salas de toda España.
Aclaremos antes de nada que esta película, basada en la novela N (Io e Napoleone), de Ernesto Ferrero, tiene un título engañoso, ya que el ex emperador francés no es el protagonista (ni mucho menos) de la obra llevada a la gran pantalla por el director italiano Paolo Virzi. El núcleo central narrativo se enfoca en el punto de vista del joven Martino (Elio Germano), un joven idealista que trabaja en la isla de Elba como profesor y que está obsesionado con dar muerte a Napoleón Bonaparte, al que considera un tirano. Cuando Napoleón desembarca en la isla en 1814, Martino decide poner en marcha un plan…
Los altibajos de la historia a los que se ve abocada Napoleón y yo se compensan con el buen hacer de los actores, destacando Elio Germano, un nuevo y joven intérprete que recuerda al mejor Robert De Niro de los inicios, incluso físicamente. Ya hablamos en este blog de nuestra confianza por este actor hace tiempo y en esta película se corrobora que puede tener una carrera brillante. También lo hace bastante bien Daniel Auteuil en los pocos planos en que sale, haciendo de un Napoléon decadente. Sin embargo, para lo que se esperaba, el personaje francés sale poco, muy poco… Una lástima.

Entre el reparto, alguna cara muy conocida como la italiana Mónica Bellucci (baronesa Emilia), con un personaje que causará los desvelos de Martino e incluso el propio Napoleón. También podemos ver de pasada a Omero Antonutti, como ex maestro de Martino, y al español José Ángel Egido, como mayordomo de Napoleón.
Concluimos en que la película es correcta, aunque se echa de menos un mayor riesgo, ya que la historia a contar tenía mimbres que quedan poco atados y nos dejan en la superficie, especialmente en cuanto a la figura histórica se refiere y sus últimos días en Elba. Memorables especialmente son la presencia de Elio Germano y los (pocos) planos de Daniel Auteuil como Bonaparte. Dichas actuaciones y el cuidado en la producción de diseño y vestuario son los aspectos más destacables de la cinta.
Texto: Alberto Quintanilla
Cartel: On Pictures
Tráiler en castellano
































Agosto 7th, 2009 a las 12:39 pm
Me gustan mucho las películas de época y suelo ver todas las que puedo. Sobre esta y su guión poco arriesgado y algo previsible creo que es una característica que sufrimos en casi todos las películas de los últimos años.