‘La cinta blanca’ (Michael Haneke, 2009) – Festival de Cine Europeo de Sevilla
¡Qué hijosdeputa son los niños! ¿Verdad? Hay un momento en la vida de una persona, una orquilla de tiempo comprendida entre el primer atisbo de luz, y la primera certeza de la existencia de la muerte en la que, para crecer, aprender, equivocarse y ser humano, hay que ser un maldito y redomado cabrón. Pero, eh, alto ahí, el crecer y el aprender, la educación, los valores y la moral no son elementos que se adquieren mediante el respirar, o comprándolos a la vez que vamos a por el pan de cada día, no te olvides el cambio, no te entretengas por el camino. La figura del educador es tan necesaria como el montón de trapos que sujetan tu mierda cuando ni siquiera sabes lo que es hacer daño, cuando para eructar necesitas un golpe seco en la espalda. Los niños son unos cabrones. Inocentes y cabrones. Los adultos que son cabrones, lo son a secas.
Podríamos decir que Michael Haneke es un tío chungo. Una mala persona. Alguien que, como el llorado Kieslowsky, proponía ejercicios de anti-disfrute, anti-evasión, anti-todo. ¿Otra de Haneke? A ver con qué nos sale esta vez. Violento, misántropo, manipulador, pornógrafo, elitista… ¿Por qué habríamos de querer entrar, una vez más, en su juego? Déjenme que os lo explique: Michael Haneke es un tío tan necesario en la vida actual como un buen tratamiento de choque: te planta las cosas a la cara, sin artificios efectistas más allá que los que él estime oportuno para alterar las conciencias y dirigirlas por el (su) buen camino. Un tirano de los sentimientos que hace documentales de cosas que existen pero que se las inventa. Un Michael Moore al revés que, aunque siendo también un burgués snob que se aloja en hoteles de cinco estrellas, no se preocupa tanto en denunciar de una manera maniquea y llorona lo malos que son los que nos escupen a la calva desde arriba, sino que invierte la cronología y despedaza los orígenes de esa adulta hijaputez, de por qué hay seres en el mundo tan preocupados en degollar y mutilar, por qué hay sombras en la tierra que deambulan con el único propósito de que no se le caigan las monedas del bolsillo y que, cuando esto pasa, se inclinan para recogerlas, alargar la otra mano, y robarte las tuyas.
La última cinta de Michael Haneke se llama, precisamente, La cinta blanca y, a diferencia de otros escritos míos para esta santa casa, no voy a destripar el argumento, así que pueden leer tranquilamente. Tan sólo, unas breves notas descriptivas: En un pueblo del norte de Alemania, en los días anteriores al estallido de la primera guerra mundial, una serie de crímenes tiene asustada a la población local. Una sociedad liderada por El Barón (un cacique como los que abundan aquí en mi querida Andalucía) y el pastor, casado y con una camada de hijos preciosos, rubios y perfectos. Una sociedad hermética, envasada al vacío, impermeable y sospechosa de extranjeros, Un profesor recién llegado comenzará la investigación en la que, poco a poco, todo el pueblo se verá envuelto.
La cinta blanca del título es, a modo de letra escarlata, lo que el pastor, henchido de fe, coloca a sus hijos como castigo y aviso: sois puros, inocentes, lleváis el signo que ha de recordaros vuestra alma cándida, y sólo debéis usar el bien en vuestros actos. ¡Ah, el bien! Todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, porque somos adultos. Pregúntenle a un niño que soporta los varazos, a un niño cuyo horizonte limita al norte con un campo de coles y al sur con un granero en llamas. Pregúntenle qué demonios es ”el bien”. Todo en esta cinta es incómodo pero fluye de un modo reposado y bello: Haneke depura su forma de filmar de tal modo que pareciésemos estar asistiendo ante el renacimiento de Dreyer: aquí podemos ver el elemento católico, el blanco y negro hiperrealista (más de verdad que muchos blancos y negros actuales), la sobriedad interpretativa… Y nos ha pillado por sorpresa, porque quienes veíamos a Lars Von Trier como digno sucesor del maestro de Copenhague, ahora ahogado en prepotentes y engolados tratados filosóficos que no se los cree ni él, resulta que un cineasta otrora interesado en las raíces de la violencia observada, voyeurística, (El vídeo de Benny, Funny Games, Caché) ha acabado derivando en una obsesión por hundir los pies en las raíces personales de esa violencia física y brutal que nos asola (La pianista, El tiempo del lobo). ¿Lo consigue? Con creces, sin duda. Si bien durante todo el entramado de La cinta blanca podemos estar contemplando un precioso folletín misterioso y quedarnos en una apasionada cinta del tipo ”quién lo hizo”, Haneke no se queda en lo inmediato y trufa toda la cinta de un ambiente que respira a podrido entre lujosas mansiones y habitaciones ajadas donde se lavan a los muertos; donde todos y cada uno de los personajes parce que tiene algo que esconder y que enterrar bien enterrado.
Haneke sí ha conseguido hacer una película de terror sin que, aparentemente, lo parezca. Digo más: no es descabellado pensar que su referente estético más cercano (obviando al antes mencionado Dreyer) es la cinta de serie B El Pueblo de los Malditos. Aunque, si en esta el mal provenía del espacio exterior, en La Cinta Blanca brota del suelo, se encarama en las rodillas y en los brazos, y en el vino de la eucaristía y en los ojos destrozados de un niño, y en un campo de coles reventado por la ira y en las piernas abiertas de una niña sobre una camilla deshecha y en la cabeza rajada de un pajaro cautivo. Es tan inabarcable la sucesión de imágenes y secuencias que me da vergüenza haberla visto sólo una vez e intentar con torpes palabras hacer justicia a una obra tan enorme. Como enorme puede ser la maldad de un adulto que mira hacia abajo y asiste, impasible, a la maldad creciente de un crío que aún se encuentra en ese lapso de tiempo que va desde el primer atisbo de luz hasta que se da cuenta que, un día, ha de tener que morir. Y al que una cinta blanca en el brazo no le va a servir de nada.
































Noviembre 14th, 2009 a las 10:47 am
Me parece muy apetecible, tanto desde el punto de vista de la historia como de la estética elegida.
Noviembre 14th, 2009 a las 12:33 pm
Bra-vo. ¿Ves como no era tan difícil? Y tranquilo, que has hecho justicia.
Noviembre 14th, 2009 a las 4:58 pm
Me ha encantado la descripción y apuntes personales que has hecho del film. Brillante descripción, al principio del articulo, de Haneke.Ya solo falta ver la peli, que con ganas me has dejado. La historia es interesante, y parece que ha sido bien llevada por Haneke (iba a comentar lo del pueblo de los malditos).
Para hacer un buen film de miedo, no hace falta tirar de sombras y subidas y bajadas de agudos en momentos concretos. Como ya se habló hace un tiempo en otro post, hay “niños” y “niños”, pero claro, para poder llegar a conocer y comprender la psique de, en este caso, el chaval de la película, definido como “malo”, hay que ponerse en su pellejo, en su contexto, en su época… porque en el fondo, ni unos son-somos- tan buenos, ni otros son-somos- tan malos.
Hay “tochos” y “tochos”, y éste en concreto es de esos que gusta leer de vez en cuando.
Un 10 para Antonio ^^.
Noviembre 15th, 2009 a las 11:45 am
Me ha encantado la descripcion de Haneke y su cine.
Ademas, su nueva obra tiene una pinta genial y ojala sea seleccionada para los Oscar, por su osadia y el tema que trata. Y mira que en el fotograma del niño con el pajaro, parece una peli antigua de Joselito.
Noviembre 16th, 2009 a las 9:12 am
Haneke es uno de los maestros que nos quedan en el cine, y no penseis que hay muchos. Estoy deseando poder ver esta citna.
Saludos…
Noviembre 16th, 2009 a las 1:06 pm
todo el mundo me habla maravillas de esta pelicula…..no se si tendre oprtunidad de verla en lo circuitos comerciales….espero que si
Noviembre 16th, 2009 a las 2:25 pm
no me la pienso perder, me apetece mucho verla!
Noviembre 16th, 2009 a las 5:49 pm
Ante todo, Sr. Bret, compañero de funciones en Freek y Pasionporelcine.es, muchas gracias por tu excelente reseña y por enlazar el artículo con mi especial sobre los niños malos. Yo también vi la película en el Festival de Sevilla. Es una verdadera OBRA MAESTRA.
Noviembre 16th, 2009 a las 9:28 pm
Julio, un placer. Si te he de ser completamente sincero, ha sido Jose Manuel el que ha enlazado tu artículo (podría haberme callado y quedar como un rey, pero no es mi estilo). De todos modos, también te digo que, de haberlo conocido, lo habría enlazado gustosamente. Que para eso estamos.
Noviembre 19th, 2009 a las 8:16 pm
Buena pinta y la verdad que como dice algún comentario, “Para hacer un buen film de miedo, no hace falta tirar de sombras y subidas y bajadas de agudos en momentos concretos.” y los buenos directores deben tener más elementos con el jugar para aterrorizarnos
Noviembre 30th, 2009 a las 10:28 am
Gran crítica. He visto la película y creo que la reseña que has hecho es increíble.
Enero 16th, 2010 a las 10:07 am
Felicidades por la crítica, ayer ví la película y me pareció una maravilla, no podrías haberla descrito mejor.
Además de todo lo que dices acerca del contenido de la película (que has clavado, insisto), me gustaría decir que la estética es arrolladora y deliciosa, y que cada secuencia y cada encuadre se disfruta como si fuera el primero que ves en tu vida. Incluso la ausencia de música, salvo la que tocan los propios personajes, está medida al milímetro y te atrapa tanto como si estuviese sonando John Williams.
Estoy impresionado, y creo que me va a durar.
Por cierto, yo yambién ví el parecido con El Pueblo de los Malditos, y fue una de las cosas que hizo que me gustara aun más la película.
Un saludo, y nos vemos por Sevilla.
Enero 19th, 2010 a las 11:47 am
Muy interesante el articulo, aunque tiene un pero. Escribir que Von Trier es o era el sucesor de Dreyer me parece una salvajada impresionante. Madre mia, que estamos hablando de uno de los mejores directores de la historia del cine. Un poquito de por favor, por favor. Todo lo demas ok!
Enero 21st, 2010 a las 1:39 pm
¡Hola Urtzi!
Eso decían los entendidos… ¡de siempre! Que Von Trier recogía el testigo de Dreyer por todo eso de la parafernalia ultracatólica. Más quisiera Von Trier acercarse a una uña del difunto Dreyer.
De todos modos, no voy a negarle que cuando vi “Rompiendo Las Olas”, pensé “Oh, este puede llegar a ser el ”digno sucesor” de Dreyer. No a la altura.
Gracias por el comentario. ¡Un saludo!
Enero 22nd, 2010 a las 1:41 am
Antonio, una grata coincidencia después de nuestros “desacuerdos” de otros post. Me ha parecido muy buena tu critica , es una pelicula imperdible y solo por agregar algo…tanto como a “El pueblo de los malditos” podríamos asociarla a otro titulo : “El huevo de la serpiente”.
El efecto de una educación rigida y represiva en los niños, la 1º guerra, los que serán adultos en la 2º, el castigo a los debiles y diferentes…un costado de la pelicula que a mi por lo menos me hace pensar en que huevos de serpiente estaremos incubando hoy.
Quizás el mayor terror de la cinta de Haneke esté alli, en las consecuencias que van anticipando esos crimenes que parecen no sobrepasar una cuestión casi doméstica del pueblo pero que expresan el ambiente mas general de una sociedad a punto de estallar en verdaderos horrores.
Lo dicho, una pelicula imperdible y para reflexionar sobre nuestras realidades.
Saludos
Enero 22nd, 2010 a las 12:09 pm
Vaya, veo que no soy bienvenido…o se ha perdido mi post?
Enero 23rd, 2010 a las 1:40 pm
Pablop! muchas gracias por tu comentario… ¡y claro que esta ahí! Siempre serás bienvenido.
Enero 24th, 2010 a las 12:16 pm
Un momento….
¿Quién creeis que fué el que puso el hilo entre los arboles, el que maltrató al hijo del barón y el que casi deja ciego al hijo de la comadrona?
Es que no me quedó claro jijjiji
GRACIAS POR SUS RESPUESTAS, ESTOY TODA INTRIGAÍTA (aunque pa mi que fué el Pastor y sus dos niños malotes)
Enero 25th, 2010 a las 3:53 pm
chana, lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones. tu conclusión me parece acertada… a ver qué más nos dicen