Entrevista a Natalia Mateo, protagonista de ‘La vergüenza’: “Me avergüenza mi época de adolescente”
Natalia Mateo protagoniza junto a Alberto San Juan una de las propuestas españolas más interesantes de la cartelera, sobre todo respecto al tema que trata, no abordado en demasiadas ocasiones por el cine: los conflictos personales y de pareja que genera la decisión de devolver al hijo que se tiene en acogida y no continuar con el proceso de adopción. La vergüenza, de David Planell, pareja de la actriz y padre de su hijo, consiguió la Biznaga de Oro en el pasado festival de Málaga. Ahora, Mateo cuenta a Pasionporelcine.es algunas cosas sobre su primer largometraje como protagonista (antes se la ha podido ver en Siete mesas de billar francés, El patio de mi cárcel, la serie Amar en tiempos revueltos y numerosos cortometrajes –Ponys, El punto ciego…- entre otros trabajos).
Natalia Mateo lleva mal la visibilidad que da el ser actriz protagonista. Dice ser una gran vergonzosa y, para confirmarlo, nos cuenta su encuentro con Álex de la Iglesia en el festival de Málaga: “Admiro mucho a Álex, como cineasta y como persona. Cuando le vi me puse nerviosísima, pero no quise perderme la oportunidad de saludarle y le dijo: “Tengo todos los síntomas ahora mismo de la vergüenza”.
¿Qué otras cosas te dan vergüenza?
Casi toda mi época de adolescente me avergüenza. Mis grandes vergüenzas son pequeñas y funcionan por acumulación. Cosas que no he resuelto aún y que sí me hubiera gustado resolver.
¿Crees que hay que cerrar capítulos?
Absolutamente. Yo creo que hay que ser serio y consecuente y que si se abre una puerta luego hay que cerrarla.
¿La edad hace perder la vergüenza?
No, depende de la trayectoria. Como te decía antes, yo no la he perdido. Lo que sí soy ahora es más honrada. La edad me van dando esto. Y por ejemplo a mí me gusta mucho que hoy me esté pasando todo esto con La vergüenza porque tengo detrás un camino profesional. Sería terrible si no hubiese sido así. Y me alegra además que me esté ocurriendo con una película que considero muy buena. Me daría mucha vergüenza que este nivel de popularidad me llegara con un trabajo del que no estoy orgullosa.
¿Estás más contenta con el resultado de tu trabajo o con el proceso?
Estoy bastante más contenta con el resultado porque para mí Lucía fue un personaje muy raro de hacer. Yo nunca he trabajado contenida… Trabajo desde fuera, componiendo personajes. Mi primer boceto es externo…
Nada de Stanislavski.
No, no… para nada. Yo esas cosas de la memoria sensorial, de la madre muerta… No, no… Para mí el drama es que a mi hijo le suba la fiebre a cuarenta. En esto lo tengo claro. Pero a mi pesar profundizo y conecto conmigo, pero comienzo jugando, divirtiéndome… De todos modos el personaje de Lucía fue difícil por varios motivos: no había una composición clara del personaje. Bueno, sí la había: la contención, pero yo esto lo desconocía. Había veces que me apeteceía reaccionar de otra manera, pero Planell no me dejaba: “ni una lágrima, las manos en los bolsillos”… Por otro lado trabajábamos sobre una de las cosas que más tristes me ponen en el mundo y que es la injusticia con los niños.
“Soy una justiciera nata”
¿En esto influye más el hecho de ser madre?
Sí, claro, absolutamente. Siempre he sido una justiciera nata, pero la maternidad me ha puesto en un sitio de observar a los niños con mucho amor. Así que imagínate aquí, que hago de una mujer que se está cuestionando su maternidad y su relación de pareja. Para mí ha sido terrorífico que la víctima de la película sea todo el rato el niño y encima yo con ese papel tan contenido…
¿Te hubiera gustado reaccionar de otra manera en algún momento? Pepe, el papel de Alberto San Juan, que resulta divertido a veces, reclama sin embargo ser hostiado en la mayoría de las ocasiones…
Porque es un personaje muy infantil jugando a ser padre y esto es una irresponsibilidad muy grande. En un momento dado Lucía le amenaza con abanadonarle y yo, personalmente, ni siquiera le hubiera amenazado, sino que habría cogido mi mochila y me habría ido. Yo soy de otra manera.
Pero tu personaje también tiene tela…
Que arremetamos contra Pepe no significa que Lucía sea mucho mejor. Ella es una mujer que está traicionando a su pareja porque la noche antes estaba convencida de devolver al niño. Yo entiendo que lleva toda la noche sin dormir y que ha cambiado de opinión, pero no podemos dejar pasar por alto que ella también estaba de acuerdo en deshacerse de su hijo.
Es una mujer muy fría.
Absolutamente. Es una terrorista emocional. Ella toca al niño muy pocas veces, tampoco a su pareja…
Hay un momento en el que Lucía le dice a Irene (Marta Aledo), la joven que viene a entrevistarles para evaluar la posibilidad de la adopción, que ha dejado su trabajo para estar con Manu (Brandon Alexander Lastra Cobos), su hijo, pero, sin embargo, tiene a una mujer en la casa para que cuide de él.
Es que son burgueses, tío. Estos dos son muy guays: tienen pasta, ayuda… Y escaquean responsabilidades, por eso traen a alguien para que tenga un vinculo más cercano con el niño, ya que ellos están incapacitados. Yo creo que la película es precisamente un viaje hacia la verdad, hacia dejar de ignorar cosas que les están impidiendo ser responsables y matener una relación más estrecha con su hijo.
Para ti de qué habla la película.
Tengo una idea un poco personal. Cuando la digo, David siempre me mira raro. Para mí no habla ni de la adopción ni de la pareja, sino de las tensiones que existen en todas las casas, en unas por el pollo, en otra porque el niño se cae de la silla, en otra por el trabajo…
Es un poco asomarse a la casa de los demás. Hay una escena en la película que podría resumir esto que dices y es cuando se ve a la pareja hablando en la ventana, una imagen tomada desde el exterior de la casa, como si el espectador fuese un vecino que observa desde otra ventana.
Eso es. Y es que en todas las casas hay tensiones por el motivo que sea. En el caso de la nuestra es por el tema de la adopción, porque en realidad no quieren adoptar y si devuelven a su hijo se enfrentan al qué dirán. Cuando la vecina les pregunte por el niño, ¿qué van a decir? Esto ocurre en la realidad. Quizás no este caso en concreto, pero en todas las familias, sí. Aquí hay una familia que esconde cosas, que está disfrazada… Para mí la película habla sobre los secretos de la familia.
¿El hecho de que te dirija tu pareja cambia algo? ¿Cómo es trabajar con David, el padre de tu hijo, un tema como este?
Nosotros nos conocemos mucho y anticipamos lo que le va a revolver al otro. Es muy cómodo porque nos ahorramos el camino del sufrimiento. Por ejemplo, la escena del beso con Alberto fue muy fácil porque el director era David. Yo llevo muy mal ese tipo de escenas, pero como David ya lo sabía, una semana antes me estuvo preparando. Con él estoy muy protegida. Por otro lado, yo a él no le doy problemas.
¿Te ha servido de algo profesionalmente protagonizar esta película? ¿Te llaman para otros proyectos?
Mira, llevo una semana escondida debajo de las sábanas de mi cama. Me da vergüenza hasta ir a ver mi propia película. Si me llaman para protagonizar cientos de películas, estupendo, pero si no estaré igual de contenta por tener más tiempo para estar con mi hijo.
































Mayo 12th, 2009 a las 12:45 pm
Después de esta edición del festival de Málaga, todos sabemos que para ver buen cine español hay que aprender a leer apellidos catalanes.
Mayo 12th, 2009 a las 2:30 pm
No estoy muy de acuerdo con es opinión,pero bueno…..por cierto no te averguences que todos tenemos nuestros cosillas
Mayo 12th, 2009 a las 3:52 pm
Fue vergonzoso lo que sucedió con la proyección del filme catalán, subtitulado en catalán, en cuya proyección, un descerebrado gritó algo así como “putos catalanes, que se vayan de aquí”, pura poesía y cultura, vamos.
Esperemos que eso se acabe dentro de poco tiempo y aprendamos a reconocer la valía de los cineastas catalanes. Para muestra, un botón: El mejor guionista y director español de cine fantástico de todos los tiempos es catalán, y se llama Jaume Balagueró, que no creo que sea muy difícil de pronunciar.
Mayo 13th, 2009 a las 6:07 pm
Pues no te avergüences de nada, todos hemos sido jóvenes, además peor eramos cuando eramos niños en el patio de casa y no dejabamos dormir la siesta a los vecinos. Animo Nata, q te lo mereces